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MihanovichSoftware Studio Hablemos

Bordadora
de un dibujo a puntadas

Un programa que mira una imagen en blanco y negro, decide dónde va cada puntada y de qué tipo, y escribe el archivo que entiende la máquina de bordar. Herramienta propia del estudio.

Windows · exporta JEF, DST, PES, EXP y VP3 · no está a la venta

El problema

Una máquina de bordar no entiende imágenes

Entiende puntadas: una lista de miles de coordenadas, en orden, con sus cortes de hilo. Convertir un dibujo en esa lista se llama digitalizar, y es un oficio.

  • Una imagen no dice cómo bordarlaEl mismo trazo negro puede ir en pespunte fino, en satén o relleno. Elegir mal no se ve en la pantalla: se ve cuando la tela ya está pinchada.
  • El software del rubro es caro y ajenoLos programas comerciales de digitalización cuestan cientos de dólares y están pensados para operarlos a mano, punto por punto.
  • El error se descubre tardeSin una simulación fiel, el defecto aparece después de veinte minutos de máquina, hilo y tela.
  • El archivo no se puede estirarAgrandar o achicar el diseño desde la máquina cambia la densidad de las puntadas: el bordado sale con claros o apelmazado. Cada medida hay que calcularla de nuevo.

Bordadora nació para resolver esto de una sola pasada: abrís el dibujo, ponés la medida y ves las puntadas antes de bordar.

Cómo funciona

Cuatro decisiones, tomadas por el programa

  1. Lee el dibujoSepara la tinta del fondo y recorta al dibujo real, así el ancho que pedís en milímetros es el del bordado y no el del papel en blanco que lo rodea.
  2. Le saca el esqueletoReduce cada trazo a su línea central y mide su ancho verdadero, punto por punto, en milímetros.
  3. Decide por trazoFino va en pespunte triple; ancho, en satén que sigue el grosor del dibujo; macizo, en relleno con su contorno. La decisión es por trazo entero, nunca por píxel.
  4. Ordena y exportaArma un solo recorrido para gastar el mínimo de cortes de hilo, avisa si no entra en el bastidor y escribe el archivo de la máquina.

Todo eso ocurre en un par de segundos, sobre una previsualización que se puede mirar de cerca antes de gastar un centímetro de hilo.

Cómo se ve

El programa y lo que devuelve

Ventana del programa Bordadora con el logo de Mihanovich convertido en puntadas
A la izquierda, la simulación de puntadas sobre el bastidor, con su regla en milímetros y los saltos de hilo marcados en rojo. A la derecha, los controles. Abajo, la medida final, la cantidad de puntadas y de cortes, y los avisos: acá está advirtiendo que a ese tamaño hay trazos de menos de 0,7 mm.
El logo de Mihanovich Software Studio, dibujo original
Lo que entra: una imagen en blanco y negro.
El mismo logo convertido en puntadas de bordado
Lo que sale: 2.940 puntadas a 99,8 × 70,7 mm. La M en satén, el triángulo relleno, las letras en pespunte.
La misma pieza con el texto pintado de un segundo color
Para bordar en dos colores se pinta con el mouse sobre la propia simulación: cada trazo que toca el pincel pasa al segundo color. El archivo sale con un cambio de color en el medio, así la máquina borda un hilo entero, se detiene una vez y sigue con el otro.

Lo que no se ve

Dónde estuvo el trabajo de verdad

El armazón se escribe en unos días. Lo que separa un archivo que se puede bordar de uno que no, son cuatro decisiones que sólo aparecen cuando mirás el resultado con una regla en la mano.

El relleno no cruza los huecos

En una figura con agujeros —una cruz calada, una letra O— cada pasada se parte en dos. Si se cose derecho de un pedazo al siguiente, la puntada atraviesa el blanco y, fila tras fila, el hueco se tapa de hilo. El relleno se corta en piezas cada vez que una pasada se divide.

Se clasifica por trazo, no por píxel

El ancho de un trazo cambia a lo largo del trazo. Si se decide píxel por píxel, el mismo trazo salta entre satén y pespunte y el dibujo sale hecho guiones. El ancho se mide sobre el trazo entero.

La puntada se acorta en las curvas

Con un paso fijo de 2 mm, un pétalo de 4 mm se lleva dos puntadas y sale pentágono. El largo se calcula para que el hilo nunca se aleje del dibujo más de una décima de milímetro: largo en las rectas, corto en las vueltas.

El satén se recorta contra la silueta

En esquinas y cruces el eje suavizado se corre del centro y el satén saca púas hacia afuera. Cada puntada se recorta contra el dibujo real: medido sobre el resultado, menos del 1% de los puntos se sale, y el peor desborde es de 0,10 mm.

Ninguna de las cuatro se deduce leyendo documentación. Salen de bordar, mirar el resultado ampliado y volver al código.

Los límites

Lo que no hace

Trabaja con dibujo de línea limpio: logos, grabados, siluetas, tipografía. Una fotografía con grises y degradés hay que pasarla antes a blanco y negro puro.

Y hay un límite que no es del programa sino del oficio: por debajo de cierto tamaño, un trazo no se puede bordar. Un hilo apoya unos 0,4 mm de ancho, así que un detalle de 0,2 mm no existe en tela. El programa lo calcula y lo avisa antes, en vez de dejar que lo descubras en la máquina.

Por qué está acá

Casi ningún problema real viene con un programa hecho

Bordadora no está a la venta ni es un servicio del estudio: es una herramienta interna. Está en esta página porque muestra bien la clase de trabajo que hacemos cuando el problema no se resuelve comprando una licencia — leer una imagen, medirla, decidir sobre lo medido y escribir el formato que espera una máquina.

Si en tu operación hay un paso que hoy se hace a mano porque ningún programa lo cubre, eso se puede construir. Se empieza mirando cómo lo resolvés hoy.

Contanos qué estás resolviendo a mano

Con una charla alcanza para saber si conviene construirlo o si con algo que ya existe estás mejor. Si no es lo tuyo, te lo decimos de una.

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