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MihanovichSoftware Studio Hablemos

¿A medida
o ya hecho?

Nosotros hacemos software a medida y aun así te lo digo: muchas veces te conviene un programa ya hecho. Acá está la línea que separa un caso del otro.

La pregunta correcta

No es "cuál es mejor". Es quién se adapta a quién

Un programa ya hecho supone una forma de trabajar. Si la tuya se parece, buenísimo: pagás menos y arrancás hoy. El problema aparece cuando tenés que cambiar cómo trabajás para encajar en el software — y ese cambio casi nunca es gratis.

  • Te conviene el enlatado si…tu operación es parecida a la de cualquier otro del rubro, el volumen es manejable, y adaptarte a cómo funciona el programa no te cuesta plata ni clientes.
  • Te conviene a medida si…tenés un circuito propio que es parte de por qué te eligen, o si ya estás pagando tres herramientas que no se hablan entre sí.
  • Señal de alarmaSi escuchás "eso el sistema no lo hace, lo llevamos aparte en una planilla", ese aparte es el costo real del enlatado. Y crece.
  • Otra señalSi hay una persona cuyo trabajo es copiar datos de un programa a otro, ya estás pagando un sistema a medida — en sueldos, todos los meses, para siempre.

La cuenta a tres años

El precio inicial engaña

Comparar el precio de arranque es el error más común. Lo que hay que comparar es todo lo que vas a pagar en tres años, incluido lo que no viene en una factura.

Un enlatado

Poco al arrancar y un abono mensual, muchas veces por usuario. Cuando el equipo crece, el abono crece con él — y eso pasa justo cuando te va bien.

Barato al principio, sube solo

El "aparte" en planillas

Lo que el programa no hace y alguien lleva a mano. Son horas todos los meses, y es la parte que nadie suma cuando compara.

El costo invisible

Uno a medida

Más al arrancar y un abono que no depende de cuánta gente lo use. Desde $1.200.000 con servidor incluido y abono desde $100.000, sin importar si son tres usuarios o treinta.

Caro al principio, plano después

Hacé la cuenta con lápiz

Abono mensual × 36 meses, más lo que cuesta por cada usuario nuevo, más las horas de quien copia datos de un lado al otro. Si ese total supera el desarrollo propio, ya sabés la respuesta. Y si no lo supera, quedate con el enlatado tranquilo: es la decisión correcta.

Antes de decidir

Cuatro preguntas para el que te vende el enlatado

Hacelas antes de firmar. Las respuestas te van a decir más que la demostración.

  1. ¿Puedo exportar todos mis datos cuando quiera?Si la respuesta no es un sí rotundo, estás atado. El día que quieras cambiar, empezás de cero — y ellos lo saben.
  2. ¿El abono es por usuario?Preguntá cuánto sale con el doble de gente. Es la sorpresa más común en el año dos.
  3. ¿Qué pasa si necesito algo que no hace?Algunos lo desarrollan y te lo cobran; otros te dicen que no. Saberlo ahora vale más que cualquier función de la lista.
  4. ¿Se conecta con lo que ya uso?Facturación, banco, la planilla del contador. Si no se conecta, alguien va a copiar a mano — y ese alguien te cuesta.

Si después de esas cuatro el enlatado sigue cerrando, es tu opción. Y si no cerró, mirá cómo armamos un sistema a medida o contame tu caso y lo pensamos juntos.

Preguntas

Lo que más nos preguntan

¿Cuándo me conviene un programa ya hecho?

Cuando tu operación se parece a la que el programa imaginó, el volumen es chico y adaptarte no te cuesta plata. Si es tu caso, es más barato y arrancás hoy. Te lo decimos incluso sabiendo que perdemos la venta.

¿Es cierto que el a medida es más caro?

Al arrancar, siempre. A tres años depende: un abono por usuario que crece con tu equipo, más las horas de quien copia datos, suele superar el desarrollo propio. La cuenta hay que hacerla completa.

¿Puedo empezar con un enlatado y pasar a medida después?

Sí, y es un camino sensato. Lo único no negociable es poder exportar tus datos. Si el programa no te deja sacar tu información, estás atado sin importar cuánto crezcas.

¿Y si mezclo las dos cosas?

Es muy común y funciona bien. Facturación con un programa del rubro y a medida solo el circuito que te distingue. No hay que elegir todo o nada.

¿Cuánto tarda uno a medida?

Depende del alcance, y por eso el plazo va por escrito en la propuesta junto con el precio. Un enlatado arranca hoy: esa es su ventaja real y hay que tenerla en cuenta.

Contame qué estás mirando

Decime qué programa estás evaluando y cómo trabajás, y te digo si te sirve. Si te sirve, te lo digo — aunque signifique que no nos contrates.

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